Copacabana
A orillas del legendario Lago Titicaca a 3845 metros sobre el nivel del mar, se halla la hermosa bahía del lago sagrado de los Incas. Se alza el pueblo de Copacabana que ostenta el gran Santuario de la Virgen de la Candelaria, una imagen esculpida por Francisco Tito Yupanqui, noble indígena descendiente de los Incas. Es el Santuario Nacional Mariano de Bolivia y uno de los más importantes de América Latina a semejanza de Guadalupe de México con raíces étnicas y culturales de la zona andina con oraciones y cantos propios en aymara y algunos en quechua que tienden a desaparecer. Francisco Tito Yupanqui concibió la idea de esculpir una imagen de la Virgen de la Candelaria, para pacificar la secular contienda que existía entre dos bandos aborígenes opuestos. Los Urinsayas y los Anansayas, habitantes del llano y las alturas respectivamente.
Se trataba de elegir un patrono celestial que intercediera ante Dios el Señor de la vida, para que apartara de los flagelos que azotaba aquellas regiones en forma despiadada a la agricultura. Los Urinsayas opinaban por elegir como patrono al glorioso mártir San Sebastián, en cambio los Anansayas se apasionaban porque fuese la Madre de Jesús. Y para triunfar su piadosa idea, Tito Yupanqui se convirtió en escultor improvisado de una de las imágenes más hermosas y fascinantes que pueda presentarse a la veneración cristiana. Con este motivo se trasladó a Potosí, emporio de riquezas del Alto Perú.
Estando allí el 4 de julio de 1580 con torpe, pero inspirada mano, comenzó a esculpir la efigie de sus piadosos ensueños. Después de muchos contratiempos y oposiciones que tuvo en su acariciada obra acabó en Potosí a fines de 1582 luego se puso en camino a La Paz cargando su precioso “bulto” al convento de San Francisco para mostrarle al P. Francisco Navarrete. Fue éste quien animó y entusiasmó al artista, pues, la primera impresión que recibió el fraile franciscano, al contemplar la imagen, fue como un golpe de gracia que le cautivó el corazón y le deslumbró el alma. En la celda de P. Navarrete, Tito Yupanqui dio las últimas pinceladas a su predestinada obra, que en el largo viaje había sufrido algunos desperfectos. Fue el mismo sacerdote, quien bendijo en el templo de San Francisco de La Paz, la imagen, según tradición que goza de todas las posibilidades. En esa época el maestro de arte Francisco Jiménez Vargas estaba dorando el retablo del altar mayor. Yupanqui se quedó ayudándole al maestro Jiménez Vargas, al mismo tiempo aprovechó dorar la imagen que él había esculpido. Después continuó viaje a Copacabana en compañía de otros paisanos cargando el precioso tesoro. La Virgen de la Candelaria. Cruzaron el estrecho de Tiquina, dos días antes los estaban esperando el párroco Antonio Montero. A la madrugada del 2 de febrero de 1583 amanecieron en la cumbre de Huacuyo. Allí esperando todas las autoridades y el pueblo en masa, en medio de una entusiasta procesión presidida por el párroco entre oraciones y cantos. La imagen bendita de Tito Yupanqui fue conducida al templo para entronizarla en Copacabana. Allí en la época de los Incas era el centro del culto idolátrico. La Virgen María ha escogido como su trono de amor y misericordia desde donde sigue irradiando a cuantos acuden a su Santuario llenos de fe. Han transcurrido 421 años desde su entronización cuando comenzó a crecer la devoción a la mamita de Copacabana. A celebrarse el centenario de la Independencia de Bolivia el 1 de agosto de 1825 en el atrio del Santuario con una misa pontifical en presencia de presidente de la República Bautista Saavedra, autoridades civiles, militares y eclesiásticas se llevó a efecto la coronación canónica como reina de Bolivia por Mons. Augusto Sieffert, Obispo de La Paz, con una hermosa corona de oro macizo obsequio de las señoras de Arequipa (Perú). Recordando este gran acontecimiento cada año celebramos la fiesta de la Virgen de Copacabana, el 5 de agosto en vísperas del aniversario de la Patria, en diferentes puntos del país. El Santuario de Copacabana durante los días 4, 5, y 6 de agosto se llena de peregrinos de la República del Perú por la gran devoción a la Virgen, trayendo algunas ofrendas, encargan misas, bendiciones de objetos religiosos y movilidades.
Copacabana se constituye el centro de atracción turística, el centro de fe cristiana católica. Durante el año acuden cantidad de peregrinos motivados por su gran devoción a la Virgen morena del lago. Los fines de semana, sobre todo en momentos fuertes, la Semana Santa, vacaciones de invierno y fin de año. Hace 110 años son los custodios de la Virgen de Copacabana, los hermanos franciscanos.
Durante la colonia fueron los padres agustinos quienes permanecieron 237 años hasta el 1826. Desde 1982 con el objeto de embellecer el Santuario comenzaron los trabajos de restauración de la Basílica, el atrio, la torre y toda la parte externa.
Se trataba de elegir un patrono celestial que intercediera ante Dios el Señor de la vida, para que apartara de los flagelos que azotaba aquellas regiones en forma despiadada a la agricultura. Los Urinsayas opinaban por elegir como patrono al glorioso mártir San Sebastián, en cambio los Anansayas se apasionaban porque fuese la Madre de Jesús. Y para triunfar su piadosa idea, Tito Yupanqui se convirtió en escultor improvisado de una de las imágenes más hermosas y fascinantes que pueda presentarse a la veneración cristiana. Con este motivo se trasladó a Potosí, emporio de riquezas del Alto Perú.
Estando allí el 4 de julio de 1580 con torpe, pero inspirada mano, comenzó a esculpir la efigie de sus piadosos ensueños. Después de muchos contratiempos y oposiciones que tuvo en su acariciada obra acabó en Potosí a fines de 1582 luego se puso en camino a La Paz cargando su precioso “bulto” al convento de San Francisco para mostrarle al P. Francisco Navarrete. Fue éste quien animó y entusiasmó al artista, pues, la primera impresión que recibió el fraile franciscano, al contemplar la imagen, fue como un golpe de gracia que le cautivó el corazón y le deslumbró el alma. En la celda de P. Navarrete, Tito Yupanqui dio las últimas pinceladas a su predestinada obra, que en el largo viaje había sufrido algunos desperfectos. Fue el mismo sacerdote, quien bendijo en el templo de San Francisco de La Paz, la imagen, según tradición que goza de todas las posibilidades. En esa época el maestro de arte Francisco Jiménez Vargas estaba dorando el retablo del altar mayor. Yupanqui se quedó ayudándole al maestro Jiménez Vargas, al mismo tiempo aprovechó dorar la imagen que él había esculpido. Después continuó viaje a Copacabana en compañía de otros paisanos cargando el precioso tesoro. La Virgen de la Candelaria. Cruzaron el estrecho de Tiquina, dos días antes los estaban esperando el párroco Antonio Montero. A la madrugada del 2 de febrero de 1583 amanecieron en la cumbre de Huacuyo. Allí esperando todas las autoridades y el pueblo en masa, en medio de una entusiasta procesión presidida por el párroco entre oraciones y cantos. La imagen bendita de Tito Yupanqui fue conducida al templo para entronizarla en Copacabana. Allí en la época de los Incas era el centro del culto idolátrico. La Virgen María ha escogido como su trono de amor y misericordia desde donde sigue irradiando a cuantos acuden a su Santuario llenos de fe. Han transcurrido 421 años desde su entronización cuando comenzó a crecer la devoción a la mamita de Copacabana. A celebrarse el centenario de la Independencia de Bolivia el 1 de agosto de 1825 en el atrio del Santuario con una misa pontifical en presencia de presidente de la República Bautista Saavedra, autoridades civiles, militares y eclesiásticas se llevó a efecto la coronación canónica como reina de Bolivia por Mons. Augusto Sieffert, Obispo de La Paz, con una hermosa corona de oro macizo obsequio de las señoras de Arequipa (Perú). Recordando este gran acontecimiento cada año celebramos la fiesta de la Virgen de Copacabana, el 5 de agosto en vísperas del aniversario de la Patria, en diferentes puntos del país. El Santuario de Copacabana durante los días 4, 5, y 6 de agosto se llena de peregrinos de la República del Perú por la gran devoción a la Virgen, trayendo algunas ofrendas, encargan misas, bendiciones de objetos religiosos y movilidades.
Copacabana se constituye el centro de atracción turística, el centro de fe cristiana católica. Durante el año acuden cantidad de peregrinos motivados por su gran devoción a la Virgen morena del lago. Los fines de semana, sobre todo en momentos fuertes, la Semana Santa, vacaciones de invierno y fin de año. Hace 110 años son los custodios de la Virgen de Copacabana, los hermanos franciscanos.
Durante la colonia fueron los padres agustinos quienes permanecieron 237 años hasta el 1826. Desde 1982 con el objeto de embellecer el Santuario comenzaron los trabajos de restauración de la Basílica, el atrio, la torre y toda la parte externa.

0 Comments:
Post a Comment
<< Home